“…dos almas que en el mundo, había unido Dios, dos almas que se amaban, eso éramos tu y yo, a la sangrante herida, de nuestro inmenso amor, nos dábamos la vida y el alma también, como jamás se dio, un día en el camino que cruzaban nuestras almas surgió una sombra de odio que nos separó a los dos y desde aquel instante mejor era partir, ni cerca ni distante podemos ya vivir, ni cerca ni distante podemos ya vivir…”
martes, 6 de marzo de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario